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Plumas

Cuéntame tu historia Catalina

Esto no es una historia, un cuento o un relato que oscila entre la realidad y la ficción; esto no es el testimonio de un milagro ni la vida de un Santo. Esto es la experiencia de vivir una vida para los demás y para uno mismo. Inconscientemente, queramos o no queramos, tras realizar un voluntariado nos sentimos héroes, y tratando de explicar nuestra experiencia el protagonista termina siendo uno mismo.
De todo este “lío” del voluntariado, los únicos que existen son ellos y ellas, los que necesitan de nuestra humilde ayuda. Hay que olvidarse de uno mismo para entregarse completamente a los demás. Son personas independientes en cuya vida entras TU para ofrecer nada más que un poco de tu tiempo; para ti una hora, para ellos una vida.

Yo fui a la Fundación Carmen Pardo, una asociación de discapacitados que realizan distintas actividades organizadas en talleres. En Esta institución, las personas deficientes que en ella trabajan aparentemente no precisan de nada.
Hay que darse cuenta que quien más recibe eres TÚ, y volvemos al mismo cuento: aunque recibas tu mucho más, entrégate a ellos y les darás la felicidad. Nada más te ven, su rostro cambia de cansancio y pesar a alegría y satisfacción, y corren a abrazarte, así agradecen tu llegada.

¿Cuándo? ¿CUÁNDO una persona a la que apenas conoces, corriendo se dirige a ti con toda la confianza del mundo para recibirte con los brazos abiertos que llaman a un sinfín de abrazos?

Esto no es una lección de ética ni moral, no es un discurso sentimental. Es la experiencia de vivir a flor de piel la vida misma.

En montealto voluntariado, pues hacemos eso, voluntariado. ¡Pincha aquí para saber más!

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